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Los grupos esclavistas

 

 

 

 “Maduro -predican los grupos esclavistas- es el hombre humilde y obediente”.

 

 “Maduro -dice el diccionario- es el hombre juicioso y cuerdo.”    

 

 

Los grupos esclavistas tienen como método primario la eliminación de la habilidad de razonar y tomar decisiones, mediante el uso de técnicas de adormecimiento mental, corporal y social que convertirán a sus miembros en instrumentos dispuestos a ejecutar órdenes y a sacrificarse por las causas del grupo.

 

Los grupos esclavistas quieren individuos inseguros, entregados y orgullosos tan solo de su pertenencia y fidelidad al grupo.

 

Existen muchos grupos esclavistas, pero el proceso de diagnóstico se complica porque muchos de ellos tienen objetivos que podrían ser aplaudidos por la mayoría de nosotros: algunos realizan labor social, o educativa, e inclusive cuentan con la aprobación de instituciones religiosas reconocidas y, en ocasiones, no todos los miembros del grupo son sometidos a los mismos procedimientos de control mental. De ahí que los objetivos explícitos no son necesariamente un indicador para determinar si el grupo actúa como grupo esclavista.

 

Por favor sigue leyendo: Las Sectas y sus Técnicas de Control Mental

 

 

 

 

 

 

 

 

Los jardineros vamos al cielo

Santis

 

 

Sembrar es un acto de fe, sobre todo en esta época cuando es necesario comprar plantas pequeñas para poder ahorrar.   Por una de medio metro te cobran $15 pero si la compras enana el precio no llega a $2. Por eso debes comprarla infanta, hablarle del vivero a la casa, susurrarle que la quieres, leerle el Cantar de los Cantares al sembrarla, convencerla que tiene vocación de santa, aunque luego te maldiga por tan horrenda mentira, y tocarla solo con guantes de seda, todo con la esperanza de que algún día llegue a medir medio metro y que de vez en cuando florezca.

 

El proceso es más complicado de lo que parece porque ahora las plantas tienen nombre y personalidad.  Tienen inclusive una tarjeta de identificación estampada con su género, la fotografía de su madre y a veces del padre (un abejorro horrible porta polen), la temperatura máxima y mínima en la que pueden vivir y ser fertilizadas, si mueren en el invierno o reviven al tercer día de la primavera -como los santos-, las veces que debes regarla e inclusive tocarla:  que en la primavera sí pero en el invierno no, que el domingo sí porque es día santo pero el viernes no porque es día de penitencia y viacrucis.

  

Por eso sembrar es un acto de fe y de amor, bañado en sudor y sangre, especialmente cuando siembras rosas. Por todo este sacrificio y entrega, por toda la basura que cargamos, los jardineros somos seres sacrificados, herederos del cielo.

 

Nuestra fe nos ha salvado.

 

 

 

 

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