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Fortaleza Vegetal Bioquímica
Investigadores de la Purdue University han descubierto que un grupo de azúcares simples son la señal biológica necesaria para mantener la solidez de las paredes celulares en las plantas. El hallazgo es fundamental para entender la mecánica del crecimiento vegetal y podría tener aplicaciones prácticas.
Nick Carpita hace crecer plantas Arabidopsis en esta cámara, para determinar qué hace que algunas paredes celulares sean tan fuertes como el acero. Foto: Purdue Agricultural Communications/Tom Campbell
(NC&T) Por ejemplo, algún día podremos controlar el tamaño y la forma de nuestros cultivos, mejorar propiedades como las texturas de frutos y verduras, y realzar las fibras nutritivas en las paredes celulares sin cambiar otros factores estructurales en las plantas.
Las paredes celulares en estos organismos son compuestos de diminutas fibras vegetales entrelazadas con muchas cadenas distintas de azúcares simples, o polímeros, que hacen la estructura más fuerte, explica Nick Carpita, profesor de patología vegetal. Mientras estudiaban cómo cambian las paredes celulares a medida que las plantas se desarrollan, él y su equipo de investigación descubrieron que una enzima requería un azúcar llamado galactosa, presente también en la leche, para reemplazar polímeros durante el crecimiento.
Una célula vegetal consiste básicamente en varios círculos concéntricos de celulosa, de manera que cuando las células se expanden, las microfibras de la pared se separan entre sí. Para mantener la solidez, se sintetizan nuevas fibras orgánicas, que se integran desde los anillos interiores hacia los exteriores. Este proceso evita que el grosor de la pared cambie, aunque la célula aumente 100 ó 1.000 veces su longitud durante el crecimiento. La galactosa necesaria para asegurar la solidez de la pared durante este proceso se halla unida a algunos polímeros.
Los científicos han utilizado versiones mutantes de la planta Arabidopsis para encontrar desarrollos anormales que les han llevado a las conclusiones definitivas de su trabajo.
El objetivo último es encontrar cómo controlar la formación de la pared celular, y para ello deben determinar la función de todos los genes que participan en este proceso, en el desarrollo y en el crecimiento. Esto podría en el futuro llevarnos a elaborar productos cotidianos, desde comida a sillas, mucho mejores que los actuales.
-ENLACES A INFORMACION SUPLEMENTARIA EN INTERNET: http://news.uns.purdue.edu/html4ever/2004/040120.Carpita.strength.html
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