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Lluvia tropical en un mundo más cálido Climatología
Un estudio realizado por William Lau y Huey-Tzu Jenny Wu, del Goddard Space Flight Center, indica que, siguiendo una tendencia que ya dura 20 años, los océanos tropicales continuarán calentándose más, provocando que la lluvia sea cada vez más frecuente en estas zonas.
Distribución de nubes calientes -verdosas en la imagen- y frías -anaranjadas- en el año de El Niño de 1998. Foto: Lau y Wu, NASA GSFC
(NC&T) Existe una teoría que dice que los patrones de evaporación y precipitación (el ciclo del agua) pueden acelerarse en algunas áreas debido a unas temperaturas más altas. Lau y Wu han ofrecido pruebas de la validez de esta hipótesis.
Los datos utilizados para su validación proceden de observaciones hechas desde satélites, que muestran que el ritmo con el que la lluvia caliente agota el contenido de las nubes (eficiencia de precipitación) es bastante más elevado que lo que predicen los modelos informatizados. Según el estudio, la eficiencia de precipitación se incrementa cuando la temperatura superficial aumenta. Por tanto, los modelos climáticos que predicen el índice de precipitación han subestimado la eficiencia de la lluvia cálida y de la propia llovizna.
Los científicos creen que es posible que avancemos hacia un clima más cálido en el que habrá más lluvia caliente. Y esta última estará asociada a un ciclo del agua más vigoroso, con patrones meteorológicos extremos.
El proceso que crea la lluvia caliente se inicia cuando las gotitas de agua se condensan alrededor de partículas aéreas para formar nubes. Las gotitas chocan entre sí, se combinan y crecen para crear gotas de lluvia. Estas últimas aumentan su tamaño y su peso hasta que caen como precipitación cálida. El estudio dice que por cada grado de temperatura que aumenta en la superficie del mar, el ritmo de pérdida de agua en las nubes debido a la lluvia caliente (de intensidad baja a moderada), sobre los océanos tropicales, se incrementa en un 8 a 10 por ciento.
Las lluvias frías se asocian habitualmente con los chaparrones. Se generan cuando fuertes vientos ascendentes llevan gotas grandes muy arriba en la atmósfera, donde se congelan y crecen. El proceso lluvioso en estos casos depende más de la velocidad de ascenso y menos de las temperaturas superficiales. Dado que el mecanismo de la condensación libera calor, las lluvias calientes aumentan la temperatura de la baja atmósfera, donde harán que el aire sea menos denso y suba más rápidamente, creando los mecanismos para posteriores chaparrones de lluvia fría.
Las lluvias calientes representan el 31 por ciento de las precipitaciones totales, pero esta cifra aumenta hasta el 72 por ciento en las áreas oceánicas tropicales. En un clima más caliente, es posible que se produzca menos nubes y más lluvia cálida.
-ENLACES A INFORMACION SUPLEMENTARIA EN INTERNET: http://www.gsfc.nasa.gov/topstory/2003/1224rainfall.html
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