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Calcio, enfermedades y clonación triple Biología
La exitosa clonación de tres mulas, y su excelente salud, no sólo es importante para la industria caballar, sino también para la medicina humana. Según Gordon Woods, responsable del experimento en la University of Idaho, el trabajo ayudará a entender mejor el papel del calcio en la señalización celular, y posiblemente en la progresión de las enfermedades humanas.
El doctor Gordon Woods, con una de las mulas clonadas. Foto: University of Idaho
(NC&T) Woods dirige el Northwest Equine Reproduction Laboratory. Durante sus esfuerzos de clonación, descubrió que unos niveles de calcio incrementados en el fluido que rodea a los embriones equinos clonados resultó clave para el éxito.
La primera mula clonada (Idaho Gem) nació el 4 de mayo de 2003. El 9 de junio y el 27 de julio del mismo año marcaron el nacimiento de Utah Pioneer y de Idaho Star, otras dos mulas procedentes de la misma línea celular. Las tres mulas están sanas y han crecido normalmente desde entonces. Pero para llegar a ello, los científicos tuvieron que trabajar mucho.
La manipulación de las concentraciones de calcio fue crucial para alcanzar el esperado éxito. Woods dice que esta manipulación podría ser también necesaria en otras técnicas de reproducción equina. Más en concreto, incrementar el calcio intracelular en los caballos puede aumentar su fertilidad en general.
Woods empezó a investigar el calcio después de que se interesara por las razones que hacen que los caballos parezcan más resistentes a ciertas formas de cáncer. No es inusual que los caballos de colores claros desarrollen melanomas o cánceres de piel que sin embargo no entran en metástasis. La mortalidad por cáncer en los caballos es aproximadamente del 8 por ciento, mientras que en los humanos es del 24 por ciento.
La toma de muestras de sangre de sementales y hombres elevaron el interés de Woods por el calcio. Las pruebas mostraron que las concentraciones intracelulares de calcio en los glóbulos rojos de los caballos son 2,3 veces inferiores a las humanas. En cambio, las concentraciones de calcio extracelular son 1,5 veces superiores.
El sistema equino es fisiológicamente más “lento” que el nuestro, lo que está de acuerdo con un ritmo de aparición de cánceres también más lento. Woods conectó la hipótesis con el desarrollo embrionario porque hay muchas semejanzas entre la metástasis del cáncer y la división embrionaria.
Así, los colaboradores de Woods empezaron a estimular el desarrollo embrionario aumentando las concentraciones de calcio que rodean al medio, y los resultados fueron inmediatos. Los embriones clonados empezaron a experimentar períodos de gestación más largos y a sobrevivir durante más tiempo, alcanzando el nacimiento.
Resulta pues clara la importancia del papel del calcio en la señalización celular. A medida que algunas enfermedades humanas progresan, los niveles de calcio aumentan. Los experimentos de clonación nos proporcionan información indirecta de esta importancia. Un fallo en la regulación del calcio puede llevarnos a enfermedades como el cáncer o la diabetes, la cardiopatía o los problemas neurológicos.
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