|
|||||
|
Una enfermedad social contagiosa J.G. Santiago
Esta es una enfermedad que se incuba en la familia, se desarrolla en la escuela y se consolida en ciertos grupos sociales y religiosos. Se trasmite de generación en generación y se puede presentar en cualquier raza o grupo social.
La forma primaria de trasmisión es verbal y se reafirma con mensajes explícitos y subliminales. Definitivamente no es aceptada por nuestra Constitución ni por la mayoría de religiones, pero es totalmente compatible con el fanatismo y se practica hasta en los más elegantes lugares. Algunos la llaman el Sida espiritual: El Síndrome de Ia Insuficiencia del Alma.
¿Cómo saber si se ha contagiado?
Se manifiesta en expresiones verbales tales como:
“Los D son delincuentes” “Los I son incrédulos ” “Los S son serpientes” “Los C son condenados ” “Los R son roba todo” “Los I son ignorantes” “Los M son malhechores” “Los E son estrechos de mente” “Los N son nadie”
La sociedad del futuro se dirige hacia la integración. Diferenciarnos unos a otros por raza, religión u origen es cosa del pasado y nuestros niños no tienen por qué sufrir las consecuencias de nuestros traumas ni debemos enfangar su espíritu incubando odios raciales y religiosos.
La discriminación empieza en el hogar cuando fomentamos el miedo y hacemos comentarios negativos hacia gente que es diferente o tiene creencias religiosas distintas a las nuestras. Ello es indicación clara de que aún no hemos entendido el verdadero significado de la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ni hemos comprendido lo que la Constitución de Estados Unidos defiende.
|
||||