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Compremos inteligentemente J.G. Santiago Si planificamos e investigamos antes de comprar podemos ahorrar mucho dinero y evitarnos dolores de cabeza y malos ratos. Una de las sugerencias más importantes es que leamos con calma y entendamos cualquier contrato que debamos firmar, asegurándonos de que no haya espacios en blanco y que el contrato refleje todas las promesas que nos hizo el vendedor. Si tenemos dudas, llevemos el contrato a un abogado, especialmente si se trata de una compra grande o de un compromiso a largo plazo, aunque el monto mensual parezca pequeño. Los contratos nos amarran legalmente y por ello es preferible consultar antes de firmarlos, especialmente si no entendemos los términos o están en un idioma que no dominamos. No nos olvidemos tampoco de leer la letra pequeña y la parte de atrás del contrato. ¿Podemos cancelar el contrato sin penalidades? ¿Por cuánto tiempo nos estamos comprometiendo? ¿Cuál es la taza de interés? ¿Cuál será el pago mensual? ¿Cuál es la garantía? ¿Podemos devolver el producto o cambiarlo?, etc. Los vendedores siempre tienen excusas para que compremos o nos comprometamos de inmediato. Las razones que nos dan son las de siempre: la oferta termina hoy, éste es el último que me queda, hay otra persona interesada, déle una sorpresa a su familia, etc. ¡Cuidado! Los intereses del vendedor no son necesariamente los nuestros. En muchos casos, especialmente cuando se trata de compras grandes, nos conviene llevarnos una copia en blanco del contrato a casa, consultarlo con la almohada, con la familia, con un abogado, revisar nuestro presupuesto mensual e inclusive visitar otras tiendas para asegurarnos que hemos conseguido el mejor precio y el mejor producto. De la prisa solo queda el arrepentimiento. Además, el mundo no se acaba mañana. Si no compramos hoy el vehículo, el televisor u otro producto que nos gusta, mañana o pasado vendrá otro que seguramente nos gustará más. Es posible que salga inclusive una oferta mejor. Así que tomemos las cosas con calma. Nuestra paciencia inclusive puede provocar que el vendedor se desespere y nos baja el precio. O, en último caso, puede suceder que al día siguiente nos demos cuenta que realmente no necesitábamos comprar nada y que preferimos engordar nuestra cuenta de ahorros. El Centro Federal de Información para Ciudadanos nos ofrece varias sugerencias generales que he listado más abajo. Vale la pena leerlas y, sobre todo, ponerlas en práctica. Compartamos estas sugerencias con nuestros amigos y familiares, especialmente con nuestros hijos para que aprendan desde jóvenes a comprar inteligentemente. Sugerencias Generales del Centro Federal de Información para Ciudadanos • Decida con anticipación qué es exactamente lo que desea comprar y cuánto puede gastar. No compre por impulso o porque un vendedor lo está presionando. • Pída a sus amigos o a sus familiares que le hagan recomendaciones basadas es sus experiencias previas. • Pida consejo y varias cotizaciones en varios almacenes. Recuerde que el objetivo de los vendedores es hacer ventas. • Revise los resultados de las pruebas y demás información de los expertos en asuntos del consumidor. • Verifique los registros de las quejas de una compañía con la oficina local de asuntos del consumidor y con el Better Business Bureau. Pregunte sobre el número de quejas presentadas y sobre cuál fue la respuesta de la compañía. Compare el número de quejas con el volumen de ventas de la compañía. • Asegúrese de que la compañía tiene todas las licencias locales y estatales necesarias. Las juntas reguladoras profesionales y ocupacionales cobijan a los médicos, los abogados, los contratistas de mejoras y a otros negocios. Para obtener más información, vea Asociaciones de Profesionales y de Comerciantes. • Lea y entienda cualquier contrato que deba firmar. Asegúrese de que no hay espacios en blanco y de que en el contrato figure cualquier promesa verbal que le haya hecho el vendedor. • Obtenga copias escritas de la garantía y de la garantía extendida, y compare sus características. • Las garantías extendidas, también conocidas como contratos de servicio, son un negocio muy lucrativo. Piense si esa tranquilidad adicional vale el precio que usted está pagando por ella. Para encontrar más información, contacte a la Comisión Federal de Comercio (Federal Trade Commission) o a su oficina local o estatal del consumidor. • Obtenga las políticas de devolución de la compañía. • Considere hacer el pago con tarjeta de crédito. Si en el futuro tiene una disputa legal con el vendedor, usted no tendrá que pagar por un cargo efectuado contra su tarjeta de crédito. Para más información puede visitar El Centro Federal de Información para Ciudadanos. Allí encontrará información muy valiosa.
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