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INFORME SOBRE EL COMERCIO MUNDIAL 2003
14 de agosto de 2003

Después del comunicado de prensa encontrará un sumario en español y un enlace al reporte completo en inglés.  Si lo desea puede ir directamente al prólogo y sumario en español.

Comunicado de Prensa

El Informe sobre el Comercio Mundial 2003 “tratará de proporcionar al público la información necesaria para comprender mejor los problemas normativos que se plantean en la actualidad”, afirma el Dr. Supachai en su prólogo al Informe. El centro de atención del Informe del presente año es el desarrollo. Al “explicar el origen de los problemas y ofrecer un marco analítico para abordarlos”, el Informe se plantea “contribuir a un debate más razonado y a una mejor apreciación de distintas opciones para resolverlos”.

Este Informe de 270 páginas ofrece un examen muy amplio de la Ronda de negociaciones comerciales globales del Programa de Doha para el Desarrollo y afirma con claridad que esas conversaciones entrañan un potencial importante para elevar los niveles de desarrollo en los países empobrecidos. Ello es particularmente cierto en lo que se refiere a las negociaciones sobre la agricultura y el acceso a los mercados de los productos no agrícolas.

“Existen poderosas razones por las que una mejora del acceso a los mercados de los productos de los países pobres y una mayor equidad en las normas de la OMC, pueden reforzar los esfuerzos de desarrollo”, dijo el Dr. Supachai. “Este Informe constituye un enérgico argumento en favor de una intensificación del compromiso en el sistema mundial de comercio por parte de todos nuestros gobiernos Miembros. De no darse un compromiso y un liderazgo mayores en los gobiernos, se manifestará una tendencia a aplazar las difíciles decisiones políticas que deben adoptarse si deseamos el éxito de la Ronda de Doha y un sistema de comercio global más fuerte”.

El Informe consta de dos secciones. La primera sección se titula “Evolución del comercio y de las normas comerciales” y se centra en tres cuestiones de interés: el comercio Sur-Sur; los mercados de productos básicos distintos del petróleo y los acuerdos comerciales regionales. En cada caso, el Informe analiza la evolución registrada en los últimos años, pone de relieve sus repercusiones y extrae diversas conclusiones sobre las posibilidades de acción de los gobiernos.

La segunda sección, que lleva por título “Comercio y desarrollo” comienza con un análisis sucinto del desarrollo y de su relación con el comercio y seguidamente examina en profundidad la forma en que el Programa de Doha para el Desarrollo puede contribuir al crecimiento y el desarrollo de los países en desarrollo.

En el momento en que los gobiernos definen sus posiciones con respecto a las múltiples cuestiones del Programa de Doha que requieren una decisión, el Dr. Supachai recuerda a los negociadores que la consecución de los intereses nacionales requiere una acción conjunta en torno a objetivos comunes. “Esto significa que es preciso compartir la responsabilidad de poner en marcha un proceso eficaz de concesiones mutuas”, afirma. “Los países rara vez consiguen todo lo que desean en las negociaciones, pero será un profundo error considerar que un resultado estéril es preferible a un resultado que exija perseverancia y grandes esfuerzos pero que ofrezca algo a todas las partes”.

Puede leer el reporte completo en inglés en OMC | Noticias - Informe sobre el comercio mundial 2003 - Comunicado de prensa 348.

A continuación ofrecemos a nuestros lectores una copia del sumario en español, publicado por OMC.

Prólogo

El Informe sobre el Comercio Mundial es una nueva publicación anual de cuya preparación está encargada la Secretaría de la OMC. En este Informe se examinarán cada año las tendencias del comercio en el mundo y se abordarán cuestiones importantes relacionadas con el sistema de comercio internacional. Además de seguir de cerca e interpretar la evolución de los acontecimientos en la esfera del comercio, se tratará de proporcionar al público la información necesaria para comprender mejor los problemas normativos que se plantean en la actualidad. No se pretende analizar de manera exhaustiva cuestiones complejas y multifacéticas que se siguen debatiendo a nivel de los gobiernos y de la sociedad. Se trata más bien de explicar el origen de los problemas y ofrecer un marco analítico para abordarlos, a fin de contribuir a un examen más razonado y a una mejor apreciación de distintas opciones para resolverlos.

El Informe sobre el Comercio Mundial 2003 comienza con una reseña de las tendencias del comercio mundial observadas el año anterior e incluye algunos comentarios sobre las perspectivas para el año en curso. Seguidamente se tratan tres cuestiones de actualidad en la esfera del comercio internacional: la evolución del comercio Sur-Sur, las tendencias en los mercados de productos distintos del petróleo y la expansión de los acuerdos comerciales regionales. En cada caso se analizan los hechos ocurridos en los últimos años, se destacan sus consecuencias y se formulan conclusiones sobre las posibilidades de acción de los gobiernos.

En el caso del comercio Sur-Sur se observa una marcada tendencia expansionista, pero de alcance regional muy limitado. Es evidente que el comercio Sur-Sur encierra un potencial dinámico que puede aprovecharse más eficazmente con nuevas medidas de liberalización. Esta conclusión de ningún modo debe desviar nuestra atención de la necesidad de seguir adoptando medidas para liberalizar el comercio Norte-Sur, ni subestimar la importancia de establecer la infraestructura requerida y crear el entorno normativo apropiado para facilitar este comercio.

En el análisis de las tendencias observadas en los mercados de productos distintos del petróleo se hace hincapié en un hecho bien conocido: los países en desarrollo que dependen económicamente de los productos básicos se han visto perjudicados en los últimos años a causa de la disminución y persistente inestabilidad de los precios. Se han propuesto varias soluciones para resolver este problema, pero algunas han resultado ser muy poco eficaces. Se requieren nuevas ideas, no sólo para encarar la cuestión de los mercados de productos básicos propiamente dichos sino también para determinar cómo podrían los países en desarrollo diversificar sus economías para no depender en exceso de un reducido número de productos. La liberalización del comercio tiene importancia, sobre todo en los sectores de la agricultura y de la progresividad arancelaria.

Los acuerdos comerciales regionales se han multiplicado en los últimos 10 años. Esto puede tener repercusiones positivas y negativas. Son positivas cuando los acuerdos contribuyen a que las regiones estrechen sus relaciones entre sí, cuando crean nuevas oportunidades remunerativas de comercio y cuando preparan el terreno para que un mayor número de países tenga acceso a los mercados. Son negativas cuando los acuerdos discriminan excesivamente contra terceros y frustran el logro de objetivos multilaterales basados en la no discriminación. Ningún gobierno ha cuestionado la idea de que el sistema multilateral de comercio debe seguir cumpliendo su función unificadora primordial como base de las relaciones comerciales entre los países del mundo. Dada esta unidad de propósito, los gobiernos deben esforzarse por asegurar la coherencia y compatibilidad de los acuerdos comerciales regionales con el sistema multilateral de comercio. Esto significa que deben comprometerse firmemente a promover los objetivos multilaterales y a asegurar que esos acuerdos sirvan para apoyar el sistema de la OMC y no compitan con él.

En la segunda sección del Informe sobre el Comercio Mundial se aborda una amplia variedad de cuestiones que revisten un interés inmediato y vital para los Miembros de la OMC. El tema de este año es el comercio y el desarrollo. El punto de partida es un análisis general, aunque sucinto, del desarrollo y de su relación con el comercio; seguidamente se examina la forma en que el Programa de Doha para el Desarrollo puede contribuir al crecimiento y al desarrollo de los países en desarrollo.

El Director General de la OMC nunca tendría motivos para afirmar que un año dado ha sido intrascendente o no ha planteado algún desafío para el sistema de comercio. Pero algunos años indudablemente son más trascendentales que otros, y éste es uno de ellos. La Quinta Conferencia Ministerial que se celebrará en Cancún en septiembre no marca el fin de las negociaciones de Doha; es un hito sumamente importante en el camino hacia su conclusión. En Cancún, los Ministros tendrán que pasar revista a los progresos hechos en las negociaciones, proporcionar orientación política y tomar ciertas decisiones. No se trata sólo de alcanzar objetivos y cumplir programas; se trata de crear condiciones propicias para el adelanto de todos los países y, sobre todo, de ampliar las oportunidades para los países en desarrollo incluyéndolos de manera más eficaz en el sistema de comercio.

En lo que respecta, en particular, a esta última observación, se considera en el Informe la cuestión de cómo podrían las negociaciones y el programa de trabajo de Doha contribuir a que los países en desarrollo participaran más productivamente en la OMC, aprovechando las nuevas oportunidades resultantes de las reformas normativas emprendidas en los países desarrollados y en desarrollo. El análisis contenido en el Informe está dividido en segmentos dedicados a cuestiones relativas al acceso a los mercados, las políticas encaminadas a facilitar la apertura en pro del desarrollo, la forma de encarar la apertura en el marco de las normas de la OMC y la posible ampliación del programa de negociación de la OMC. En cada caso, se definen las cuestiones fundamentales y se evalúan posibles opciones desde el punto de vista de sus repercusiones en el desarrollo.

Aunque no habría necesidad de añadir nada a lo expuesto en el Informe, deseo hacer dos observaciones que considero importantes. En primer lugar, es preciso reafirmar resueltamente los compromisos políticos asumidos para cumplir las promesas de Doha. Si logramos avanzar con paso firme para poner en práctica el Programa de Doha, crearemos nuevas oportunidades económicas, fomentaremos la confianza en los círculos empresariales y enviaremos un importante mensaje político de apoyo a la cooperación multilateral con miras a restaurar la economía mundial y hacerla más estable. De lo contrario, se malograrán nuestros esfuerzos y se verá menoscabada nuestra credibilidad.

En segundo lugar, es importante que los gobiernos, a medida que definen sus posiciones con respecto a las múltiples cuestiones del Programa de Doha, tengan presente que la consecución de los intereses nacionales requiere una acción conjunta en torno a objetivos comunes. Esto significa que es preciso compartir la responsabilidad de poner en marcha un proceso eficaz de concesiones mutuas. Los países rara vez consiguen todo lo que desean en las negociaciones, pero será un profundo error considerar que un resultado estéril es preferible a un resultado que exija perseverancia y grandes esfuerzos pero que ofrezca algo a todas las partes.

 

Dr. Supachai Panitchpakdi

Director General


 

INFORME SOBRE EL COMERCIO MUNDIAL 2003

 

El comercio, el desarrollo y las oportunidades de Doha

 

RESUMEN

 

I.                   evolución y temas escogidos del sistema de comercio

En la Cuarta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, celebrada en Doha en noviembre de 2001, los Ministros pusieron en marcha un amplio proceso de negociaciones multilaterales sobre el comercio y un programa de trabajo.  Este mandato, denominado a veces el Programa de Doha para el Desarrollo, plasma un anhelo común de asegurar que el sistema de comercio sea pertinente y adecuado para las necesidades de los países en desarrollo.  Entre las esferas abarcadas por las negociaciones o el programa de trabajo cabe mencionar el acceso a los mercados en las manufacturas, la agricultura y los servicios, ciertas disposiciones (que abarcan antidumping, subvenciones y medidas compensatorias y acuerdos regionales), el comercio y el medio ambiente, los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio, la relación entre comercio e inversión, la interacción entre comercio y política en materia de competencia, la transparencia en la contratación pública, la facilitación del comercio y la solución de diferencias.  Los países en desarrollo tuvieron particular influencia en la incorporación de ciertas cuestiones en el programa, incluidas las relativas al comercio y la transferencia de tecnología, el comercio, la deuda y las finanzas, las pequeñas economías, las cuestiones relativas a la aplicación (en su mayoría pendientes desde la Ronda Uruguay) y el trato especial y diferenciado.  Sigue habiendo diferencias en cuanto a la forma y, en algunos casos, a la conveniencia de incluir las cuestiones antes mencionadas en las negociaciones, que deben concluir al fin de 2004.

El Informe sobre el Comercio Mundial 2003 consta de dos capítulos.  El primer capítulo abarca la evolución del sistema de comercio, como los cambios en la estructura, el valor y el volumen del comercio internacional de bienes y servicios.  También comprende un análisis de dos aspectos del comercio y una cuestión de política comercial:  el comercio Sur-Sur, el comercio de productos básicos y los acuerdos comerciales regionales.  En el segundo capítulo se examina el nexo entre comercio y desarrollo y se analizan las oportunidades brindadas por el Programa de Doha para el Desarrollo para que los Miembros se beneficien más del comercio y de la mejora de las normas sobre el comercio.  Se expone brevemente un marco conceptual que postula que los países pueden aumentar los beneficios de la apertura mediante la cooperación internacional.  Esa cooperación permite que los países se beneficien de la liberalización de otros países y de la suya propia.  Las negociaciones multilaterales sobre el comercio pueden desempeñar una valiosa función en lo que se refiere a coordinar la liberalización entre países y establecer unas normas del sistema de comercio que sean conducentes al desarrollo.  En la segunda sección del segundo capítulo se examinan los desafíos y oportunidades para mejorar las perspectivas de los países en desarrollo mediante las negociaciones y el programa de trabajo del Programa de Doha para el Desarrollo.

El comercio mundial tuvo en 2002 una mejor actuación que en 2001 ...

            El comercio en 2002 se recuperó de la declinación del año anterior, con una tasa de crecimiento de alrededor de 2,5 por ciento en volumen, esto es, una tasa más acelerada que la del crecimiento de la producción mundial.  El valor del intercambio de servicios comerciales se expandió a una tasa de 5 por ciento, a pesar de un temor persistente del terrorismo y del alza de los precios de los combustibles, factores ambos que restringieron el crecimiento de los viajes internacionales y los servicios de transporte.  El repunte se produjo en condiciones difíciles:  la debilidad de la recuperación económica mundial, la fuerte reducción de las corrientes de capital (inversión extranjera directa), las grandes oscilaciones de los tipos de cambio, el aumento de las restricciones de las transacciones de comercio internacional para mitigar los riesgos del terrorismo y los fallos en la administración de las empresas.  En general, los pasados dos años han sido un período de gran debilidad en la economía mundial, que se han alejado del extraordinario crecimiento registrado durante el pasado decenio en las corrientes mundiales de comercio y capital.

...  si bien hubo diferencias significativas en la actuación comercial entre regiones y países.

            La reactivación económica mundial fue desigual, con diferencias importantes en la actuación de crecimiento en diversas regiones.  Las fuerzas que impulsaron el repunte de la actividad económica mundial fueron los Estados Unidos, las economías avanzadas de Asia Oriental, China y las economías en transición.  En cambio, Europa Occidental y el Japón experimentaron un estancamiento o incluso una contracción de la demanda interna.  En América Latina, las crisis en la Argentina y Venezuela contribuyeron a una intensa contracción.  La actuación comercial reflejó fundamentalmente el patrón de crecimiento económico.  Fue vigorosa en los países en desarrollo de Asia y en las economías en transición.  Las importaciones de América del Norte se recuperaron en consonancia con una demanda interna más vigorosa, si bien se observó una merma de las exportaciones en 2002.  En Europa Occidental el comercio continuó estancado y en América Latina las importaciones se contrajeron de resultas de la turbulencia económica en varios países de la región.

A pesar de las crisis recientes en la economía internacional, la expansión del comercio en 2003 acaso sea algo mejor que en 2002 y aproximadamente idéntica al crecimiento de la producción mundial.

            Una incertidumbre considerable empaña las perspectivas de expansión del volumen del comercio para 2003, que se estiman en menos de 3 por ciento.  Los riesgos de declinación en los pronósticos para 2003 corresponden a la persistente atonía de la economía mundial, la inestabilidad económica y política en el Oriente Medio y los efectos imprevistos del síndrome respiratorio agudo severo en Asia Oriental.

Entre las características dignas de mención del sistema de comercio en los últimos años se cuentan el aumento de la participación del comercio Sur-Sur en el comercio mundial ...

            Entre 1990 y 2001, el comercio Sur-Sur se incrementó con más celeridad que el comercio mundial y la participación del comercio entre países en desarrollo dentro de las exportaciones mundiales de mercancías pasó de 6,5 por ciento a 10,6 por ciento.  Durante ese período, las economías de los países en desarrollo crecieron mucho más rápido que las de los países desarrollados y las de los países en transición.  La liberalización de los regímenes de comercio e inversión de un gran número de estos países ha sido un factor importante en esta expansión.

            Gran parte de esta expansión del comercio Sur-Sur se produjo en los países en desarrollo de Asia (que representan más de dos tercios del comercio entre países en desarrollo).  Las manufacturas, en particular de equipo de oficinas y telecomunicaciones, tuvieron un papel destacado en el crecimiento del comercio entre países en desarrollo.  Esta enérgica actuación se puede atribuir en parte a las políticas de apertura del comercio y la inversión en las principales economías en desarrollo de Asia.  La liberalización del comercio en Asia asumió diversas modalidades en el decenio de 1990, a veces en régimen unilateral, pero otras veces de resultas de iniciativas multilaterales.

Pese a los éxitos de algunos países en desarrollo durante el pasado decenio, todavía existen impedimentos que se oponen a una mayor profundización del comercio Sur-Sur.  Entre ellos cabe mencionar los elevados niveles de protección arancelaria, en particular en productos como los automóviles y el vestuario y en la agricultura.  Las negociaciones de Doha sobre los aranceles agrícolas y no agrícolas podrían ser un factor importante en los aumentos de eficiencia para los países en desarrollo, un impulso para el crecimiento y un medio para aumentar el comercio tanto entre países desarrollados como entre países en desarrollo.

...  la declinación y constante inestabilidad de los precios de los productos básicos ...

            Los precios declinantes e inestables de los productos básicos y sus efectos sobre las perspectivas de desarrollo de los países pobres han sido un problema recurrente en el comercio internacional.  Los precios de muchos productos básicos han experimentado caídas pronunciadas durante el pasado decenio, y ello se ha traducido en una merma de los ingresos de exportación.  Las pruebas sugieren que las crisis de precios de los productos básicos retardan las tasas de crecimiento y amenazan con una pobreza persistente o creciente en países que ya son pobres.

            La explicación del comportamiento a largo plazo de los precios se ha centrado tradicionalmente en las diferencias en las elasticidades de la demanda de las manufacturas y los productos básicos, así como en el poder de mercado de que disfrutan los países desarrollados en los productos manufacturados.  Sin embargo, se postulan otras explicaciones basadas en el progreso técnico y las mejoras seculares de la productividad agrícola.  En el corto a mediano plazo, también intervienen otros factores, tales como las políticas comerciales (en particular las subvenciones agrícolas y la progresividad arancelaria) en los países desarrollados, la estructura del mercado internacional de los productos básicos y las condiciones macroeconómicas mundiales.

En el pasado, muchos gobiernos trataron de administrar las crisis en la relación de intercambio mediante el control de la comercialización o la oferta de productos básicos.  Sin embargo, la experiencia de las entidades de comercialización en los países en desarrollo dista mucho de ser saludable.  Los acuerdos internacionales sobre productos básicos tampoco han producido resultados muy satisfactorios.  Una parte importante del desafío para los países en desarrollo se cifra en diversificar sus economías para desacentuar las exportaciones de productos básicos.  Habida cuenta de la experiencia histórica de las limitaciones de las políticas de sustitución de importaciones para estimular un crecimiento sostenido de los ingresos y las exportaciones, cada vez se presta más atención a fomentar la apertura al comercio y la inversión extranjera directa y a crear capital humano, infraestructura e instituciones eficaces.  Muchos de estos cambios llevan tiempo;  en el corto a mediano plazo, proseguir la reforma del comercio agropecuario y realzar la función de los mercados serían medidas beneficiosas para los exportadores de productos básicos.  Por cuanto aborda algunas de las causas subyacentes de la baja de los precios de los productos básicos que están relacionadas con las políticas económicas, en particular la ayuda interna y la progresividad arancelaria, el programa de trabajo de Doha brinda una oportunidad para influir de manera positiva en el problema.

...  y la proliferación de los acuerdos comerciales regionales.

En el sistema mundial de comercio, durante el pasado decenio aproximadamente, se ha echado de ver un aumento pronunciado del número de acuerdos comerciales regionales.  En marzo de 2003, sólo cuatro Miembros de la OMC -el Taipei Chino;  Hong Kong, China;  Macao, China;  y Mongolia-, no eran partes en un acuerdo comercial regional.  Con la sola excepción de Mongolia, todos estos Miembros de la OMC están embarcados en negociaciones sobre acuerdos preferenciales.

            El regionalismo tiene múltiples motivaciones.  Puede ocurrir que no haya una posibilidad de cooperación en el plano multilateral o que esta posibilidad esté atenuada.  También puede ocurrir que los gobiernos deseen avanzar más, con más celeridad y a menor costo de lo que es viable en un contexto multilateral.  Los acuerdos regionales se pueden también interpretar como una necesidad defensiva, para evitar la exclusión, o como medio de acrecentar el poder de negociación en un contexto más amplio.  Políticamente, los acuerdos de comercio preferencial pueden ayudar a consolidar la seguridad regional y a afianzar compromisos que son más frágiles si sólo tienen que ser cumplidos en un contexto nacionalNaturalmente, los motivos proteccionistas también pueden impulsar los acuerdos regionales.

            Un atractivo de los acuerdos comerciales regionales es que aumentan el comercio entre sus miembros mediante la concesión de preferencias arancelarias o el otorgamiento de un régimen de franquicia arancelaria a las mercancías originarias de los países miembros.  Sin embargo, los datos disponibles no brindan un firme sustento empírico en el sentido de que muchos acuerdos comerciales regionales aumenten el comercio entre sus miembros con más rapidez que el comercio que se realiza fuera del ámbito de los regímenes preferenciales.  Entre otras cosas, ello se debe a que, en el caso de los países desarrollados, los derechos de NMF sobre muchos productos ya equivalen a cero.  Los operadores pueden prescindir del trato preferencial porque los costos de conformarse a las normas de origen requeridas podrían ser más elevados que la ventaja ofrecida por el margen preferencial.  Los acuerdos comerciales regionales también eximen muchas veces de una liberalización importante a los sectores más sensibles, que gozan de máxima protección.

El regionalismo puede servir de catalizador de una liberalización ulterior en el plano multilateral.  Sin embargo, el creciente número de acuerdos regionales puede también representar una amenaza para la liberalización multilateral.  Una multiplicidad de acuerdos regionales casi seguramente dará lugar a un cierto grado de desviación del comercio, y la aplicación de numerosas normas de origen y de normas distintas hará que el comercio internacional sea más complejo y oneroso.  El creciente número de acuerdos bilaterales y plurilaterales con disposiciones duplicadas hace que se corra el riesgo de socavar la transparencia de las normas comerciales, planteando así una amenaza para algunos de los principios fundamentales de la OMC.  Los acuerdos comerciales regionales pueden generar intereses creados, resueltos a evitar cualquier erosión de los márgenes preferenciales que pueda derivarse de una liberalización multilateral del comercio.  Por último, un regionalismo creciente tenderá a distraer la atención y la energía en desmedro de las negociaciones multilaterales.

            Dos reglas básicas en materia de adopción de políticas podrían ayudar a consolidar y afianzar los beneficios del regionalismo y fomentar un sistema multilateral de comercio más eficaz.  La primera regla sería la de abstenerse de asumir compromisos regionales (sobre cuestiones abarcadas por el mandato de la OMC) que los gobiernos no se mostrarían dispuestos, tarde o temprano, a hacer extensivos a un contexto multilateral.  La segunda regla consolidaría la primera mediante la aceptación de un sistema de consultas que identificaría y supervisaría los plazos y las condiciones que acompañarían a la aplicación no discriminatoria y multilateral de los compromisos contraídos en acuerdos regionales.  Esas disposiciones podrían establecer un nexo entre regionalismo y multilateralismo más eficaz del que ahora existe.

II.                La contribución del Programa de Doha para el Desarrollo al proceso de desarrollo

Para enfrentar los desafíos del desarrollo se necesitan tanto unos recursos adicionales como una mejor utilización de los recursos disponibles.

            El desarrollo es un proceso en el que las personas, mediante su trabajo, inversión y comercio, pueden asegurarse la satisfacción de las necesidades básicas, la educación, la salud, un nivel de vida confortable y un régimen de libertad para sí mismas y para futuras generaciones.  Para alcanzar estos objetivos se necesita un caudal considerable de recursos económicos, y el crecimiento económico es, por lo tanto, una condición necesaria para el desarrollo, particularmente en los países menos adelantados y otros países de bajos ingresos.  La relación entre crecimiento económico y desarrollo se plasma en una correlación marcada pero imperfecta entre ingreso y desarrollo humano, cuantificada por indicadores de salud y educación.

La apertura puede ser beneficiosa en ambos aspectos ...

            En el curso del tiempo, la comunidad internacional ha aprendido por experiencia que los impedimentos graves al comercio internacional obran en detrimento del crecimiento económico.  El panorama general indica que los países con economías abiertas y orientadas hacia la exportación han prosperado en sus esfuerzos de desarrollo, en tanto que los países protegidos y orientados hacia el mercado interior no han podido hacerlo.  Existe una correlación clara y positiva entre apertura e ingreso, siendo exiguos los indicios de que los países que han protegido sectores incipientes o calificados de dinámicos hayan prosperado más que las economías más abiertas y orientadas hacia la exportación.  Es importante tener presente que el comercio internacional significa que los países se complementan entre sí mediante la especialización y el intercambio de bienes y servicios, creando así un mayor caudal de riqueza.  Comercio no significa competir por la obtención de partes de un caudal de riqueza de cuantía predeterminada.  Todos los países poseen una ventaja comparativa.

...  crear un clima más propicio para la inversión ...

            Una economía abierta que se especializa en sus sectores de ventaja comparativa puede hacer inversiones más eficaces y, al propio tiempo, crear incentivos para generar mayores inversiones, lo que se traduce, en general, en una tasa de crecimiento más acelerada de la que se puede lograr en economías menos abiertas.

...  el intercambio de ideas …

            Los consumidores de productos importados pueden exponer a los productores de los países en desarrollo a niveles de calidad y expectativas de fiabilidad en el suministro, y ello genera incentivos para la eficiencia de costos y el mejoramiento de la tecnología en consonancia con las exigencias del mercado.  Además, las empresas extranjeras que adquieren insumos de los países en desarrollo a menudo ayudan a sus proveedores a prestar servicios y elaborar productos intermedios de alta calidad, de manera oportuna y fiable.

            Es más probable que haya una rápida adopción de la tecnología desarrollada en los países ricos e incorporada en la maquinaria y el equipo importados por los países en desarrollo cuando esos productos tropiezan con bajos obstáculos al comercio en los países importadores.  Las estadísticas comerciales dan a entender que una cantidad relativamente importante de conocimientos técnicos pasa, a través del comercio, a los países en desarrollo y que existen considerables posibilidades de aumentar estas corrientes de tecnología, particularmente hacia África y los PMA.  La tecnología incorporada suele ser un complemento de la tecnología conceptual o no incorporada, como las innovaciones en organización y gestión.  La apertura al comercio de servicios ayuda a transferir esa tecnología conceptual.

...  y el mejoramiento de la calidad de las instituciones.

            El comercio y la inversión extranjera directa requieren que los operadores tengan la certeza de que se podrá compeler al cumplimiento de los contratos, de que se harán efectivos los pagos y de que los derechos de propiedad sobre bienes tangibles e intangibles estarán bien definidos.  Los países con un mejor historial en esos aspectos, por lo tanto, presumiblemente comerciarán más.  Por otro lado, la apertura puede también tener un efecto positivo sobre la calidad de las instituciones.  La reducción de los obstáculos al comercio, por ejemplo, puede aumentar los incentivos para que los particulares y gobiernos mejoren las normas formales e informales que rigen las relaciones comerciales, a fin de inducir un nivel más elevado de comercio.  El comercio mismo puede acrecentar el acervo de conocimientos y comprensión de las instituciones extranjeras e incluso conducir a una reforma institucional.  La investigación empírica confirma esta causalidad bilateral, pues la calidad institucional ejerce un efecto positivo sobre la apertura y la apertura ejerce una influencia positiva sobre la calidad institucional.  Los países con mejores instituciones crecen con más rapidez, lo que sugiere que el comercio puede tener un efecto indirecto sobre los ingresos por vía de la mejora de la calidad institucional.

Los pobres se pueden beneficiar de la liberalización del comercio.

            Al parecer existe una percepción popular de que la globalización ha intensificado las desigualdades de ingresos tanto dentro de los países como entre países.  Sin embargo, las comprobaciones empíricas demuestran que el crecimiento rápido en China y la India tras la liberalización del comercio ha contribuido a reducir la desigualdad mundial de los ingresos cuando ésta se cuantifica en una forma que tiene en cuenta el tamaño de las poblaciones.

            En numerosos países en desarrollo la distribución de los ingresos se ha vuelto más equitativa durante los períodos de liberalización del comercio.  Sin embargo, en algunos se han producido mayores desigualdades.  Varias razones permiten explicar este fenómeno.  Se ha hecho hincapié en el papel del progreso tecnológico de estos últimos decenios, que a menudo ha tenido lugar paralelamente a la liberalización del comercio.  Bien se puede decir que la nueva tecnología ha producido un cambio en la demanda de trabajo, del trabajo no calificado al trabajo calificado, ejerciendo una presión a la baja en los ingresos de los trabajadores menos calificados, que generalmente ya forman parte de la categoría de ingresos bajos.  El comercio y la inversión extranjera directa han contribuido a transferir estas tecnologías de los países industrializados a los países en desarrollo.

            El efecto de la liberalización del comercio en la distribución de los ingresos en un determinado país depende también del sistema de protección anterior a la liberalización, tanto a nivel nacional como internacional, y de la ventaja comparativa del país de que se trate.  Dado que a menudo en los países en desarrollo los pobres viven en las zonas rurales y trabajan en la agricultura, la medida en que la reforma comercial afecte a la agricultura determinará fundamentalmente su repercusión global en la reducción de la pobreza.  No puede descartarse la posibilidad de que el ritmo relativamente lento de la liberalización comercial al sector de la agricultura haya sido negativo para los pobres en determinados países en desarrollo.

            Para formarse un cuadro más o menos completo del efecto del comercio sobre la pobreza, hay que examinar el efecto combinado del comercio sobre el crecimiento y desigualdad de los ingresos.  Si el efecto crecimiento tiene fuerza suficiente, el aumento de la desigualdad de los ingresos bien puede ir acompañado de un alivio de la pobreza.  Las comprobaciones empíricas en algunos países confirman por cierto que la liberalización del comercio fue acompañada por reducciones significativas de la pobreza absoluta, incluso cuando simultáneamente se acentuó la desigualdad de los ingresos.

La participación en el sistema multilateral de comercio permite que un país aproveche mejor los beneficios de la apertura.

            Si los países están dispuestos a sacar provecho del comercio, se pueden postular cuatro razones para explicar por qué un país se beneficiará de la cooperación internacional mediante compromisos vinculantes sobre la apertura de los mercados y las normas sobre el comercio.  La primera de estas razones se refiere a las ventajas económicas y políticas de la reciprocidad, incluso cuando los países en desarrollo no otorguen una plena reciprocidad.  Una segunda razón que favorece la cooperación mediante la participación en un sistema internacional de derechos y obligaciones vinculantes tiene que ver con los costos de las transacciones.  En tercer lugar, es de presumir que el comercio se expandirá y será más rentable en un régimen de certidumbre y seguridad en cuanto a las condiciones de acceso al mercado y las normas sobre el comercio;  el compromiso previo respecto de un conjunto normativo reduce también el papel del poder y el tamaño a la hora de determinar los resultados.  En cuarto lugar, los compromisos internacionales son un arbitrio para fortalecer la posición de un gobierno contra la presión de intereses especiales.

El Programa de Doha para el Desarrollo brinda una oportunidad para consolidar los progresos realizados en rondas anteriores e identificar los medios para atender a las necesidades del creciente número de Miembros de la OMC.

            Desde la firma del GATT en 1947, el número de Miembros de la OMC ha aumentado de 23 a 146 en abril de 2003.  En su mayoría, los nuevos Miembros son países en desarrollo y en fecha más reciente países en transición.  La gestión de la diversidad de características, necesidades y prioridades económicas ha planteado un desafío cada vez mayor al sistema multilateral.  Se ha reconocido que la comunidad internacional tiene que ayudar a los países en desarrollo a fortalecer su capacidad para participar más cabalmente en el comercio internacional y en las deliberaciones y para hacer oír su voz.  El Programa de Doha para el Desarrollo esboza un programa de trabajo para la consecución de estos objetivos, reafirma la función del trato especial y diferenciado en el fomento del desarrollo y reconoce la necesidad de una acción eficaz en materia de creación de capacidad y de asistencia técnica.  Señala también las dimensiones de desarrollo del acceso a los mercados, las cuestiones relacionadas con las normas y la solución de diferencias.

Los niveles de protección más elevados en los mercados de los países desarrollados se aplican a los productos cuya exportación interesa a los países en desarrollo ...

            El arancel medio aplicado a los productos manufacturados en los países desarrollados es muy bajo, y algo más de la mitad de las importaciones mundiales se comercian en régimen de franquicia aduanera.  Ello no obstante, dos de los sectores que más interesan para las exportaciones de los países en desarrollo, la agricultura y los textiles y el vestido, estuvieron aislados de las negociaciones multilaterales sobre el comercio hasta la Ronda Uruguay.  Los tipos arancelarios son significativamente más elevados en estos sectores que el promedio para el comercio de mercancías, y los contingentes en textiles y vestido continuarán en vigor hasta 2005.  Las crestas arancelarias y la progresividad arancelaria son también más comunes en estos sectores.  La ayuda interna y las subvenciones a la exportación en favor de la agricultura causan nuevas distorsiones al comercio en desmedro de los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados.  En los sectores de servicios, el número de compromisos es más reducido en el modo 4 -movimiento de personas físicas-, un modo de gran interés para los países en desarrollo.

… pero estos impedimentos también son pronunciados en los mercados de los países en desarrollo y dificultan el comercio Sur-Sur.

            El promedio de los tipos arancelarios aplicados y consolidados de un país y la incidencia de estos tipos por encima del 15 por ciento guardan una relación negativa con el ingreso per cápita.  Además, los países en desarrollo no son diferentes de los países desarrollados cuando se trata de proteger a los sectores de especial interés para las exportaciones de otros países en desarrollo.  Estas características del perfil arancelario de los Miembros de la OMC determinan el panorama de las posiciones de negociación y de las oportunidades para realzar la participación de los países en desarrollo en el sistema multilateral de comercio.

A fin de facilitar la apertura para el desarrollo es menester que se aborden las preocupaciones relativas al trato especial y diferenciado, con la mira de crear mejores oportunidades para que los países en desarrollo participen en el sistema multilateral de comercio.

            Muchos intereses y prioridades de los países en desarrollo se reflejan en las cuestiones relativas al trato especial y diferenciado, la asistencia técnica y la creación de capacidad.  Además, ciertos aspectos del programa de trabajo de Doha de particular interés para los países en desarrollo incluyen el comercio y la transferencia de tecnología, el comercio, la deuda y las finanzas y las pequeñas economías.  Las cuestiones de la propiedad intelectual relacionadas con el comercio que interesan especialmente a los países en desarrollo se examinan brevemente desde una perspectiva de desarrollo, tales como el acceso a los medicamentos y a los recursos genéticos y la protección de los conocimientos tradicionales.

            Las disposiciones sobre trato especial y diferenciado son la clave para lograr equilibrio, pertinencia y prioridad en el proceso por cuyo intermedio los Miembros tratan de definir la contribución que el programa de Doha puede hacer al desarrollo.  El trato especial y diferenciado en modo alguno es una panacea, sin embargo, meramente si se lo interpreta como un esfuerzo por reducir al mínimo los compromisos de los países en desarrollo dentro del sistema.  Con todo, del mismo modo que los esfuerzos por aceptar un mínimo de compromisos harán una exigua contribución al desarrollo, lo propio puede decirse de los compromisos obligatorios de la OMC desvinculados de un interés económico nacional bien definido.  Las disposiciones sobre trato especial y diferenciado debieran concentrarse en las cuestiones relativas a la formulación de políticas y la determinación de plazos y en la armonización de los compromisos contractuales en la OMC con las necesidades y prioridades del desarrollo.  Si el "tamaño único" no es viable, ¿cómo debiera darse cabida a las necesidades diferenciadas mediante disposiciones debidamente diferenciadas, sin atribuir una discreción excesiva, ya sea a quienes tienen acceso al trato especial y diferenciado o a quienes adoptan esas decisiones? Una forma de velar por la pertinencia es formular disposiciones que intrínsecamente definan a los beneficiarios, por conducto de umbrales o mecanismos de activación.

Se puede impartir una mayor eficacia a la participación de los países en desarrollo en el sistema mediante una acción eficiente en materia de asistencia técnica y creación de capacidad en relación con el comercio.

            La Declaración de Doha marcó un nuevo punto de partida en el enfoque del GATT/OMC en relación con la asistencia técnica y la creación de capacidad.  Una asistencia técnica y una creación de capacidad eficaces se componen de muchos ingredientes, y el ámbito de la contribución de la OMC está circunscrito por sus funciones y competencia.  Los esfuerzos de la OMC se centran en la formación de capital humano.  Se trata esencialmente de la adquisición de conocimientos acerca del comercio internacional y el sistema de comercio, combinada con las calificaciones técnicas para identificar, enunciar y defender los intereses nacionales en la esfera del comercio.  Otros organismos y gobiernos brindan un apoyo similar en esta esfera.  Algunos organismos y gobiernos se ocupan también de otros aspectos de la asistencia y la creación de capacidad, tales como la construcción de infraestructura física y el apoyo en otras esferas de la política económica.  La prestación conjunta de apoyo facilita la coherencia entre los organismos y gobiernos interesados, un elemento esencial para que ese apoyo resulte eficaz.

La cooperación multilateral podría ser un útil para facilitar el acceso de los países en desarrollo a los medicamentos esenciales.

            La pandemia del VIH/SIDA y otras enfermedades se pueden contener, pero los medicamentos necesarios son onerosos y superan los medios económicos de los países más afectados.  Algunos países en desarrollo poseen capacidad para fabricar versiones genéricas de medicamentos patentados.  Muchos otros países en desarrollo pueden importar esos medicamentos, y el Acuerdo sobre los ADPIC les autoriza a hacerlo al amparo de una licencia obligatoria.  También les permite determinar las condiciones en las cuales se conceden esas licencias.  Sin embargo, el Acuerdo sobre los ADPIC dispone que las licencias obligatorias se autorizarán principalmente para abastecer el mercado interno.  El problema radica, por lo tanto, en cómo asegurar que los suministros de versiones genéricas de medicamentos esenciales patentados puedan estar al alcance de los países en desarrollo carentes de una capacidad nacional de fabricación si desean importarlos al amparo de una licencia obligatoria.  Los Miembros se han aproximado a una solución positiva del problema, pero el principal punto de desacuerdo es el ámbito de los problemas de salud pública o las enfermedades que han de quedar abarcados por la solución propuesta.

            Aunque respecto de ésta y otras cuestiones los países en desarrollo hacen hincapié en la latitud que brinda el Acuerdo sobre los ADPIC, en otras esferas, como las de la protección de los recursos genéticos y de los conocimientos tradicionales y el folclore o la ampliación de las indicaciones geográficas, muchos de estos países ven la posibilidad de beneficiarse de unas disciplinas multilaterales más estrictas y consideran que la OMC puede ser un foro para este fin.

Para administrar la apertura es imprescindible que en el sistema multilateral de comercio haya normas claras, flexibilidad …

            Las medidas antidumping, compensatorias y de salvaguardia permiten que los gobiernos restrinjan temporalmente el comercio ante circunstancias imprevistas y prácticas desleales de comercio que perturbarían el mercado nacional.  Se autoriza a los países en desarrollo a restringir el comercio por razones de balanza de pagos y para promover el establecimiento de un sector industrial con la mira de elevar los niveles de vida.  La existencia de medidas especiales de protección puede permitir que los gobiernos avancen en la apertura de los mercados mucho más de lo que lo harían en ausencia de protección contra circunstancias imprevistas y las prácticas desleales de comercio.  Además, la amenaza de esas medidas puede inducir a los interlocutores comerciales a atenerse a las normas establecidas.  Ello no obstante, las medidas especiales resultan onerosas si van más allá de lo que es necesario para abordar la situación existente y si no están bien formuladas.  Es necesario aclarar y mejorar estas normas y tener en cuenta las necesidades de los países en desarrollo durante la Ronda de Doha.

… una observancia efectiva de las normas y la aplicación de sanciones cuando se infringen las normas.

            El sistema de solución de diferencias de la OMC ha funcionado de manera satisfactoria.  Se trata de una medida de última instancia y alrededor de las tres cuartas partes de las reclamaciones presentadas no pasan de la etapa de consultas a la etapa del grupo especial.  Sin embargo, el recurso al régimen de solución de diferencias impone gastos considerables que algunos países en desarrollo no pueden solventar.  El costo de preparar una causa puede ser sustancial y las medidas de retorsión de un país pequeño contra un país más grande no siempre resultan atractivas cuando este último se abstiene de acatar una constatación.  Las medidas de retorsión autorizadas comprenden la suspensión de concesiones y pueden perjudicar tanto a la parte ganadora como a la parte perdedora, en particular cuando un país en desarrollo prospera en su reclamación en una diferencia con un país desarrollado.  En el Programa de Doha figura el tema de las mejoras y aclaraciones del régimen establecido.

El éxito en la reducción de los obstáculos arancelarios y no arancelarios requiere que se tengan en cuenta cuestiones que 'sobrepasan las fronteras', tales como las políticas sobre inversión y competencia.

            La modificación de las prácticas comerciales y un sistema de comercio más liberal se están combinando para crear una economía mundial más competitiva y acrecentar las corrientes de inversión extranjera directa.  Ante el desafío de asegurar un entorno comercial abierto y equitativo, los Miembros están estudiando la ampliación de las disciplinas multilaterales en las esferas de la inversión y la competencia.  Ambas cuestiones, que se vienen examinando dentro del sistema multilateral desde la Carta de La Habana que precedió al GATT, adquirieron renovada importancia en la primera Reunión Ministerial de la OMC celebrada en Singapur en 1996.  La liberalización de las corrientes de inversión puede ser ventajosa del mismo modo que lo puede ser la liberalización de las corrientes de comercio.  Ello sugiere un claro argumento en favor de la cooperación internacional, razón por la cual las cuestiones que se deben plantear los Miembros se refieren al alcance de las normas (ámbito de aplicación), la arquitectura de un acuerdo, el foro apropiado y el costo de oportunidad de los recursos dedicados a esas iniciativas.

            El argumento en favor de la coordinación y la cooperación en materia de políticas es convincente, especialmente cuando las políticas tienen repercusiones secundarias, sea negativas (cárteles de exportación), sea positivas (regímenes nacionales coherentes que se apoyan mutuamente).  Una vez más, las decisiones sobre la forma de seguir adelante dependen de las cuestiones relativas al ámbito de aplicación, la arquitectura, el foro y los costos de oportunidad. 

CONCLUSIÓN

            En este Informe se ha pasado revista a una amplia gama de cuestiones.  En el Resumen que figura al comienzo del Informe se describen a grandes rasgos los principales temas tratados y las conclusiones formuladas.  Un Informe de esta índole debe limitarse a bosquejar cuestiones complejas y basarse extensamente en la labor analítica más detallada de muchos investigadores.  En el texto se hace referencia a esa labor.  Muchas de las cuestiones examinadas en el Informe son "blancos móviles", sobre todo cuando los gobiernos toman decisiones de política que tienen consecuencias y los Miembros de la OMC participan activamente en importantes negociaciones comerciales.

            Gran parte del Informe está dedicado a cuestiones de desarrollo, habida cuenta de que uno de los más grandes desafíos que enfrenta el sistema de comercio multilateral es aumentar su capacidad para responder eficazmente a las necesidades de desarrollo de la mayoría de los Miembros de la OMC.  Pero la eficacia del sistema en su conjunto no puede estar supeditada a la cuestión, fundamental pero limitada, de las necesidades de los países en desarrollo;  el sistema debe también ocuparse de forjar una serie de acuerdos que tengan en cuenta los asuntos que preocupan a los países más grandes y ricos.  Si se descuidan los intereses de cualquier país o grupo de países, inevitablemente el sistema se debilitará y con el tiempo se socavará su carácter mundial.

            El Informe contiene poderosos argumentos a favor de un aumento de la participación en el sistema multilateral de comercio.  Esos argumentos se aplican a todos los Miembros y son particularmente pertinentes en el contexto de un proceso de negociación.  Sin embargo, el hecho de que la responsabilidad sea conjunta no significa que no sea diferenciada;  es evidente que algunos países están en mejores condiciones de influir en los resultados que otros.  Esta idea está implícita en gran parte de los planteamientos del Informe.  Se aduce también que si las posiciones de negociación no están claramente encuadradas en un marco bien definido y coherente basado en los intereses nacionales, se desperdiciarán las oportunidades de utilizar el sistema como instrumento para promover el desarrollo.  Dicho de otro modo, las decisiones negociadas no deberían inducir a algunos países a suponer que los compromisos asumidos son involuntarios.  Asimismo, los países deben tener en cuenta que aquellos que se muestren reacios o se nieguen a negociar algún compromiso asumen una postura no neutral que inevitablemente tendrá consecuencias negativas.

 

 

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