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Más de 11 millones de huérfanos en AfricaJOHANNESBURGO/GINEBRA/NUEVA YORK, 26 de noviembre de 2003. La asombrosa cantidad de niños y niñas africanos huérfanos a causa del SIDA es sólo el comienzo de una crisis de proporciones gigantescas, “y lo peor está aún por llegar”, anunció UNICEF. El SIDA ha dejado ya en África más de 11 millones de niños huérfanos, la mitad de ellos con edades comprendidas entre los 10 y los 14 años. Los países donde se producirá un mayor incremento en el número de huérfanos (Botswana, Lesotho y Swazilandia) son aquellos cuyos niveles de transmisión del VIH están muy por encima de lo que se había previsto, más del 30%. En estos tres países y en Zimbabwe, por lo menos uno de cada cinco niños y niñas se habrá quedado huérfano para el año 2010 y más del 80% habrá perdido a uno de sus progenitores, o a los dos, debido al SIDA. Incluso en países en donde la transmisión del VIH se ha estabilizado o ha descendido, como en Uganda, el número de huérfanos se mantendrá elevado o aumentará conforme los padres y madres infectados sigan muriendo por la enfermedad. La Directora Ejecutiva de UNICEF, Carol Bellamy, dijo: “Necesitamos avanzar y pasar de sentirnos acosados a sentirnos ultrajados por el inaceptable sufrimiento de estos niños y niñas. Debemos mantener vivos a los padres y madres, y asegurar que los huérfanos y otros niños vulnerables asistan a la escuela y estén protegidos contra la explotación y los malos tratos”. Según el informe de UNICEF “Las generaciones huérfanas de África”, incluso sin el VIH/SIDA el porcentaje de niños huérfanos en África subsahariana sería significativamente más alto que en otras regiones del mundo. Ahora, con el VIH/SIDA, el número de huérfanos se multiplica en lugar de disminuir. Las consecuencias sobre los niños y las familias“Los familiares cuidan del 90% de todos los huérfanos. Estos colectivos, ya desbordados en muchos casos, afrontarán cargas incluso superiores conforme el número de huérfanos continúe su espiral ascendente. Y lo más preocupante es que precisamente en aquellos países en donde la familia ya se ha esforzado al máximo es donde veremos un incremento mayor de huérfanos”, dijo Bellamy. Muchos países están viendo cómo aumenta el porcentaje de familias encabezadas por mujeres y abuelos. En general, estos hogares son más pobres y, progresivamente, están menos capacitados para prestar a los niños una atención adecuada. “El informe muestra que muchos de los países de África subsahariana más gravemente afectados carecen de un sistema nacional dirigido a las necesidades de los niños huérfanos, incluidos los que son vulnerables a causa del SIDA. El continuo fracaso para responder a la crisis de orfandad tendrá graves implicaciones no solamente para los propios niños y niñas, sino para sus comunidades y naciones”, dijo Bellamy. Según Bellamy, a no ser que se realice una acción decisiva en otras regiones y países con epidemias en espiral fuera de control en estos momentos, las vidas y el futuro de sus niños también experimentarán el daño infligido por la enfermedad. Los niños y los jóvenes de hogares afectados por el VIH/SIDA comienzan a sufrir incluso antes de que uno de los progenitores o la persona que los cuida hayan muerto. El ingreso familiar cae en picado. La escolarización a menudo se interrumpe y muchos niños y niñas se ven forzados a abandonarla para cuidar del padre enfermo o para ganar dinero. Las depresiones y la alienación son comunes. Las estrategias para sobrevivir, como vender sus pertenencias o comer menos, intensifican la vulnerabilidad de los hogares. Los niños cuyos progenitores han muerto están en desventaja en muchos aspectos, a menudo devastadores. Además de ser testigos de la enfermedad y la muerte, tienen muchas probabilidades de ser más pobres y gozar de peor salud que los que no son huérfanos. Corren un mayor riesgo de que su desarrollo emocional y su capacidad de aprendizaje se perjudiquen, de tener menos acceso a la educación y de estar sujetos a las peores condiciones de trabajo infantil. El informe sostiene que el curso de la crisis se puede alterar concediendo una ayuda inmediata a las familias y comunidades que garantice que todos los huérfanos de África tengan una infancia sana y segura. Según Bellamy, esto es crucial en una región donde sólo alrededor del 1% de los 29 millones de personas que padecen el VIH/SIDA pueden acceder a tratamientos y medicinas que les prolonguen la vida y que en los países ricos son fáciles de adquirir. “Al ofrecer a los niños una educación básica gratuita, proporcionándoles opciones viables y seguras para ganarse la vida y ayudando a las familias económicamente y con otro tipo de asistencia, conseguiremos que muchos huérfanos, que de otra forma tendrían que separarse de sus familias, puedan quedarse con ellas”, dijo Bellamy. Y añadió: “De eso depende el futuro de África”.
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