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Mezcla fatal para el desarrollo de América Latina y el Caribe J. G. Santiago
Recientemente, el Banco Mundial publicó estadísticas reveladoras sobre la educación en América Latina y el Caribe. El Banco Mundial reconoce que se ha producido un avance en las últimas tres décadas pero la región aún sigue rezagada con respecto al mundo desarrollado en términos de educación. Algunos de los datos y comentarios ofrecidos por el Banco Mundial son los siguientes:
“En promedio, los países de América Latina y el Caribe invierten menos en educación que otras regiones en desarrollo como Asia del Este, sin hablar de los países pertenecientes a la OCDE. Los esfuerzos por lograr una educación de calidad para todos los niños se iniciaron de manera tardía y durante algunos años fueron menos vigorosos que en otras regiones emergentes. Como consecuencia, los países de ALC ahora están muy por debajo de sus competidores económicos en otras regiones de ingresos bajos a medios.
Por ejemplo: · Todavía la mayor parte de los niños de América Central recibe solamente tres o cuatro años de educación. · En República Dominicana, alrededor de un 16% de los adultos no sabe leer ni escribir y un 16% de los niños de tres a cinco años que pertenecen al décimo más pobre de la población no reciben educación alguna. · En Jamaica, aun cuando casi todos los niños terminan el sexto grado, uno de cada tres no sabe leer. · Los estudiantes chilenos obtuvieron resultados deficientes y se ubicaron en la cuarta parte inferior de entre 38 países en una prueba internacional de conocimientos específicos de matemáticas y ciencias efectuada en 1999.
Muchos de los niños más pobres de la región llegan enfermos y hambrientos a sus escuelas y de este modo no están preparados para aprender. La educación no puede ser efectiva si los niños de la región no tienen acceso a una atención de salud adecuada y a una buena nutrición y si no viven en un entorno familiar estable.”
Los organismos internacionales están haciendo un esfuerzo por crear conciencia en los gobiernos del área para que dediquen más recursos a la educación y a la salud. Sin embargo, el problema no es fácil de resolver porque muchos gobiernos y líderes comunitarios no se han puesto de acuerdo con respecto a las prioridades y objetivos, mucho menos con respecto a las estrategias y métodos para sacar a sus países del subdesarrollo.
En el fondo, existe un grave problema de actitud y de identificación con sus propias comunidades. Muchos políticos ven los cargos de gobierno como una oportunidad única para enriquecerse personalmente. A eso debemos añadir que una gran cantidad de empresas e individuos evaden impuestos ya que los ven como una transferencia de riqueza de su bolsillo al de políticos corruptos.
Es también lamentable que algunos países todavía dedican gran parte del presupuesto nacional a mantener un ejército porque consideran la institución militar intocable, aunque sea un parásito social inútil.
A todo esto se le suma la presión de instituciones conservadoras de carácter internacional para evitar que se ofrezca a la población educación en áreas tales como ciencia, salud y reproducción. Pretenden contribuir adoctrinando, cerrando las fuentes de información y haciendo proselitismo más que transferiendo información, desarrollando el intelecto y educando para la independencia.
Esta es una mezcla fatal para el desarrollo.
“Si los países de América Latina y el Caribe (ALC) –dice el Banco Mundial- no pueden aumentar el nivel promedio de educación entre sus ciudadanos, se arriesgarán a perder las inversiones y oportunidades de empleo en manos de los países que tienen una fuerza laboral más educada.”
También se arriesgan, en mi opinión, a perder credibilidad ante la comunidad internacional, lo que provocaría que los fondos internacionales para fomentar el desarrollo se inviertan en áreas geográficas donde los gobernantes y líderes comunitarios estén realmente identificados con sus propias comunidades y no pongan por encima de ellas sus intereses personales o lealtades institucionales.
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